• A. GUERRERO

    03/06/2017 a las 05:06

    Considera probado que una plantación del horticultor de Balaguer tenía un objetivo medicinal y no estaba destinada al tráfico || Fiscalía pedía prisión, pero la magistrada libra al payés de todos los cargos.


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    © El juicio se celebró el pasado 25 de mayo y Pàmies contó con el apoyo de decenas de personas.

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    Sentencia sin precedentes en Ponent la que dio a conocer ayer la titular del juzgado de lo Penal 2 de Lleida. La magistrada ha absuelto al horticultor de Balaguer Josep Pàmies al estimar probado que una plantación de marihuana tenía fines terapéuticos. La jueza considera probado que las 89 plantas de marihuana que hallaron en su terreno era “el cultivo compartido por personas perfectamente identificadas y consumidoras de tal sustancia, y era para el autoconsumo de las mismas con fines terapéuticos”. La jueza, Inma Martín, también apunta en el fallo que “en este tema cabe decir que ninguna prueba permite inferir que el cultivo de la marihuana promovido” por estas personas “tuviera como destino o finalidad promover, favorecer o facilitar el consumo fuera de quienes tenían la condición de socios consumidores para procurarse la cantidad precisa para sus necesidades terapéuticas”. La jueza añade que tampoco hubo tráfico, por lo que reitera que “se considera, pues, que la sustancia intervenida era la propia para el autoconsumo de los socios y para fines terapéuticos, penalmente atípica”.

    La sentencia no es firme y la Fiscalía ya anunció que la va a recurrir ante la Audiencia Provincial al considerar que la conducta de Pàmies “integra un delito de favorecer o facilitar el consumo ilegal de drogas tóxicas mediante actos de cultivo”. El fiscal pidió una condena de dos años de cárcel y una multa de 16.000 euros por un delito contra la salud pública.

    En la vista oral, celebrada el 25 de mayo, Pàmies reiteró que “no me arrepiento de nada. La marihuana que estaba plantada era para usos terapéuticos y no para traficar. “El tabaco mata y es legal”. Pàmies añadió que cedió el terreno a la asociación Dolça Revolució, de la que forma parte y que se dedica al cultivo de plantas con fines medicinales, y recordó que “no tengo nada que ocultar”. Cinco socios de Dolça Revolució, entre ellos su presidenta y que declararon en calidad de testigos, se hicieron responsables de la plantación. Cada uno de ellos aseguró que era el propietario de dos plantas y que eran para uso personal y siempre con fines terapéuticos. Precisamente, en la sentencia la jueza da validez a estos testimonios y afirma que “si el cultivo no está destinado a promover, favorecer o facilitar el consumo ilegal de drogas y no actuaron con esta intención, se trata de un acto impune”.

    “Lo celebro sobre todo por mi familia”, explica el agricultor

    “Es una noticia extraordinaria y lo celebro especialmente por mi familia y otra gente que padecía más que yo mismo”, explicó ayer Josep Pàmies tras conocerse la absolución. El horticultor quiso recordar que “desde la asociación nunca hemos promocionado el uso lúdico de la marihuana, sino por sus cualidades terapéuticas. La jueza ha conectado con eso. Son luchas difíciles pero que hay que llevar a cabo”. Pàmies añadió una vez más que “no tenía nada que ocultar”. Los Mossos descubrieron la plantación después de que les llamara para buscar a mi nieta, que se había perdido”. La policía catalana decomisó en el año 2014 un total de 89 plantas que pesaban 142 kilos, con un peso neto para el consumo de 1,8 kilos y un valor en el mercado ilícito de 8.323 euros.

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