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Muchas son las situaciones en las que ante algún malestar o síntoma de nuestro hijo lanzamos la voz de alerta. Y siempre nos preguntamos ¿qué hago ante ciertas situaciones?

Te damos 4 consejos a tener en cuenta antes de llevar a tu hijo a urgencias:

Llama al Servicio Urgencias Pediátricas 24 horas para valorar la situación. Algunas aseguradoras y la sanidad pública, disponen de un Servicio de Urgencias Pediátricas 24 horas. Se trata de un contacto directo con médicos y especialistas que pueden resolver nuestras dudas en el momento, del tipo ¿Cuál fue la dosis que me indico el pediatra de tal medicamento? o ¿debo volver a darle de comer después de haber vomitado?


El 80% de las situaciones de posible urgencia para los padres se resuelven con una llamada. Sin necesidad de molestias y desplazamientos. Las estadísticas apuntan que más del 89% de las urgencias no necesitó ingreso y el 86% se resolvieron en esa visita, aunque los padres sí declaran acudir después al pediatra para realizar un seguimiento.


Nadie como tu pediatra conoce mejor a tu hijo. Siempre que no precisemos de una atención urgente o vital, es más recomendable llevar a nuestros hijos a la consulta del pediatra o especialista.

La asistencia por parte de su médico de atención primaria siempre será mucho más ventajosa al tener una visión global e integral de la salud del menor, estar más cerca del domicilio familiar, etc.


Valora los posibles riesgos a los que se expone tu hijo en un servicio de urgencias. Como padres debemos valorar que cuando acudimos con nuestro hijo a un servicio de urgencia le exponemos inevitablemente a múltiples gérmenes. 1 de cada 25 personas que visitan un hospital se contagian de alguna infección durante su estancia. Además, estas instalaciones están preparadas para atender situaciones de cierto nivel de complejidad, que si no es la nuestra puede retrasar la asistencia a nuestro hijo y demorar la atención a los niños que realmente la necesitan.

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