Si se padece de gases, es aconsejable cambiar de hábitos alimenticios y la forma de comer, mejor comer sin prisa.

No existe un registro oficial sobre el número de personas que acuden al médico por problemas de gases, una queja frecuente para la población en general. Sin embargo, sí podemos afirmar que ocupan un gran volumen en las consultas de atención primaria. Quien más o quien menos ha sido víctima de ellos alguna vez, dificultando de forma más o menos seria su calidad de vida. ¿Cuándo pueden suponer los gases un problema? ¿Cómo podemos reducirlos?

En medicina se utiliza el término meteorismo cuando se habla de molestias relacionadas con la presencia de gas en el intestino. Según explica Jerónimo Fernández Torrente, médico general del Centro de Salud La Milagrosa de Lugo y vicesecretario de la Organización Médica Colegial, se define comúnmente como meteorismo (flatulencia) la sensación de tener el abdomen hinchado, distendido y pleno.

Puede ser debido a la existencia de un aumento real del contenido de gases en el intestino por muy diferentes causas, y/o a una sensibilidad personal aumentada a la distensión de la pared intestinal.


Es decir, hay gente más sensible a percibir los gases de forma molesta sin que tengan realmente más gases. En este segundo caso suelen coincidir otros trastornos funcionales del aparato digestivo asociados como la dispepsia funcional o el síndrome del intestino irritable.

“Quejarse de gases (o meteorismo) es un problema muy frecuente en la población general, y en la mayor parte de los casos se trata de un trastorno benigno que no tiene ninguna causa importante“, afirma Ricardo Gómez Huelgas, vicepresidente segundo de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) y jefe de servicio de Medicina Interna del Hospital General de Málaga. Los síntomas más frecuentes son sensación de hinchazón, distensión abdominal, ruidos en las tripas (borborigmos), eructos frecuentes, ventosidades y, a veces, dolor abdominal.

¿Por qué aparecen las molestias?

La causa más habitual del meteorismo es la aerofagia, es decir, tragar aire inconscientemente -sobre todo al comer-. Sin embargo, “hay personas que tienen meteorismo y pueden no tener aerofagia”, aclara Gómez Huelgas.

La aerofagia está muy relacionada con el estrés y la ansiedad, por lo que este tipo de situaciones suelen ser más susceptibles a la aparición de gases.


Por ejemplo, personas que tienen una respiración más acelerada o que suspiran mucho son más propensas a tenerlos.

Por otro lado, factores tan importantes como “la inmovilidad o el estreñimiento pueden favorecer el meteorismo, y esto se suele ver más en personas sedentarias, obesas y ancianos“, señala Mercedes Ricote Belinchón, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y miembro del Grupo de Trabajo de Digestivo de la Sociedad de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN). Por ello, a las personas que tienen más tendencia a los gases se recomienda que sean activas y que hagan ejercicio físico de forma regular, sobre todo que caminen después de las comidas.

Pero además de estas, existen otras causas que con mayor o con menor frecuencia pueden ocasionar gases intestinales. Algunas de ellas son: comer alimentos flatulentos y bebidas gaseosas y carbonatadas; hacer un cambio brusco en la alimentación -especialmente por un aumento de alimentos ricos en fibra-; padecer una enfermedad celiaca, o una intolerancia alimentaria (en ocasiones, aunque poco frecuentes, un exceso de gases puede ser un síntoma de estas patologías); y/o por tomar antibióticos: “Estos medicamentos alteran la flora intestinal y pueden ser responsables de un aumento de gases o ventosidades malolientes. Otros como los protectores de estómago también pueden alterar la digestión normal y la flora intestinal”, expone Fernández Torrente.


Cabe mencionar que, aunque en raras ocasiones, los gases pueden ser un síntoma de algunas neuropatías como por ejemplo la diabetes: “Estos casos son poco habituales y tienen que ver fundamentalmente con pacientes que tengan complicaciones ya avanzadas de la diabetes”, aclara Gómez Huelgas. Por ello insiste: “La mayor parte de los cuadros de meteorismo son benignos, y su causa principal es tragar aire de forma inconsciente. Bien es cierto que se debe descartar una intolerancia alimenticia u otro tipo de patologías, pero son casos mucho menos frecuentes”.

¿Hasta qué punto son molestos?

Los problemas de gases se convierten en un problema cuando interfieren en la calidad de vida de la persona, en este caso sería recomendable ir al médico; pero sobre todo habría que ir si los gases se acompañan de otros síntomas como dolor abdominal, cambios en el ritmo intestinal, o de algún síntoma anormal como vómitos o sangre en las heces.

Según sostiene Fernández Torrente, por regla general, los problemas de gases son transitorios y en la mayoría de los casos carecen de importancia. “Los eructos y la distensión abdominal por gases, aunque son molestos, no son una enfermedad grave, por lo que no hay que preocuparse en exceso”, afirma. Es cierto que hay personas más propensas a meteorismo que otras, que ciertos alimentos flatulentos caen peor en algunas personas, pero en la mayoría de los casos, basta con hacer algunos cambios en los hábitos alimenticios y en la forma de comer para mejorarlos, y también es aconsejable prestarles menor atención.

La forma en que se come es fundamental“, sostienen los especialistas. Por ello, es recomendable hacerlo de forma relajada, sin hablar mucho, masticando bien los alimentos, evitando beber durante las comidas -mejor beber antes o después- y caminar unos 15 minutos después de cada comida. “También es aconsejable no fumar (las personas que fuman tienen más gases) y evitar chupar caramelos y mascar chicle”, señala Ricote Belinchón.

Si sufre de ‘gases’, siga estos 10 consejos:

  • -Reduce los alimentos que producen más gases y los que notes que personalmente, más te perjudican. “No elimines alimentos porque sí, ve probando lo que te sienta bien y lo que te sienta mal”, afirma Fernández Torrente. La lista de alimentos que producen más gases son: legumbres (Habas, alubias, garbanzos, lentejas, guisantes); verduras (col, coliflor, coles de Bruselas, repollo, alcachofas, nabos, espinacas, acelgas, lechuga, espárragos, pepino, pimiento); hortalizas (cebolla cruda, patatas, rábanos); cereales (cereales integrales, arroz, pan y harinas integrales); frutas (pasas, albaricoque, piña, ciruela); el chocolate y las bebidas gaseosas, refrescos azucarados, la cerveza y el vino tinto.


  • -Disminuye el empleo de tomate, apio y zanahoria en las ensaladas si compruebas que te dan gases. El tomate pelado produce menos gases.
  • Las frutas, siempre mejor que sean maduras. Si tienes muchos gases, se recomiendan que estén peladas.
  • El pan mejor que sea de fermentación tradicional con levaduras, en vez de gasificado con químicos. Se digiere mejor y generan menos gases en el intestino.
  • La carne y el pescado no suelen producir gases, pero no se debe abusar de la carne; y son preferible los pescados blancos y azules.
  • Las verduras producen menos gases si van condimentadas con especias reductoras de gases (menta, hierbabuena, comino, orégano, laurel, anís verde, anís estrellado, cardamomo).
  • Para cocinar, mejor la cocción, el horno y la plancha.
  • No irse a la cama nada más después de cenar, mejor dejar pasar dos o tres horas. Evitar en la cena los alimentos que más gases producen.
  • Evita los suplementos de proteínas de gimnasio, sobre todo a bases de ovoalbúmina porque producen con frecuencia gases y ventosidades malolientes.
  • Tomar un yogur al día bífido bacterias, ayuda a regenerar la flora saludable y a mejorar el tránsito intestinal reduciendo entre otros, la formación de gases.
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