Pronto se lanzarán cápsulas fecales que se tomarán por vía oral.

Aunque suene raro, las bacterias presentes en las heces pueden curar enfermedades. De hecho, son más eficaces que los antibióticos frente a algunas infecciones hospitalarias. En estos casos, «su eficacia alcanza hasta un 95%, frente al 30% de los antibióticos», señala Bernat Ollé, químico multi premiado por sus avances en el uso terapéutico de la micro biota intestinal (los microorganismos que residen en el intestino).heces foto 1

Enfermedades como la colitis ulcerosa, la obesidad, ciertas alergias, el asma infantil, la diabetes tipo 1 o ciertos tipos de cáncer pueden beneficiarse de tratamientos con flora bacteriana intestinal.

Los hay de dos tipos: productos de administración oral o trasplantes.

«El trasplante consiste en transferir la micro biota fecal de un individuo sano a uno que padece algún trastorno», explica la investigadora del CSIC Arancha Hevia. Hevia ha co-desarrollado una técnica -publicada en la revista científica Nature Scientific Reports– que espera mejore la eficacia del trasplante.

Ella y su equipo han logrado separar la mayor parte de los microorganismos intestinales del material presente en las heces «sin modificar la biodiversidad ni composición bacteriana», explica la investigadora. «Eliminamos la parte poco agradable [la que huele mal] que hace que la gente rechace el trasplante de micro biota fecal», prosigue.

Esta técnica no evita posibles riesgos. «Cuando trasplantas una muestra fecal estás transfiriendo también virus y parásitos», afirma Ollé. El peligro es que, además de las bacterias, se transmitan otras enfermedades, «como cuando se descubrió que a través de donaciones de sangre se estaba trasmitiendo el VIH».

Por eso, el siguiente paso del equipo del CSIC es «determinar la composición exacta de especies presentes en la micro biota de cada donante, para asegurar su seguridad y evitar la transmisión de agentes infecciosos». Lo que buscan es que la población vea el trasplante de micro biota fecal como terapia para ciertas patologías. «Lo ideal sería administrar la micro biota por vía oral, lo más cómodo para el paciente», añade Hevia.

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Arancha Hevia, investigadora del Instituto de Productos Lácteos de Asturias.

En esta otra vía -la de los productos orales- trabaja Ollé en la empresa que él mismo ha fundado en EEUU: Vedanta Biosciences. «Aislamos las bacterias una por una, la cultivamos y las mezclamos en cantidades predefinidas». Esto permite controlar que la cápsula que toma el paciente contiene únicamente las bacterias indicadas.

De momento, Ollé ha probado la utilidad de sus compuestos en estudios con animales. Pronto comenzará ensayos clínicos con humanos, en alianza con Johnson & Johnson. Si todo sale bien, en unos años tendremos, literalmente, medicinas de “caca”.

 

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